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julio 03, 2014

Nuestra vida es la leche



“Nuestra vida es la leche” fue el comentario de mi amiga mientras desayunábamos en el porche de una casita con vistas al mar que nos habíamos alquilado en Formentera…en cuanto oí estas palabras, pensando que estábamos compartiendo un momento de iluminación positiva y de gratitud, empecé a decir lo afortunadas que éramos de poder estar cuatro amigas en un lugar paradisíaco de vacaciones, y de cómo estaba agradecida, y de que teníamos mucha suerte...y…y…un sin fin de cosas hasta que me di cuenta de que mis amigas me estaban mirando mientras se reían y me enseñaban el lateral del brick de leche donde estaba escrito “Nuestra vida es la leche” (en el otro lateral ponía: apadrina una vaca).

junio 11, 2014

¿Eres inteligente emocionalmente?



Hoy es sábado, para muchos un día de descanso, para otros el inicio de junio o un día que puede ser tan especial como otros

No sé si te habrás levantado pensando en todas las cosas buenas que hay en tu vida o agradeciendo al universo o a tu dios particular todos los motivos por los que eres una persona afortunada o simplemente te has levantado sin ser consciente de que tienes un cerebro con la costumbre de generar pensamientos. 


diciembre 15, 2013

Pequeñas recetas para emprendedores


¿Tienes que  gestionar equipos en tu empresa?


Lo primero es que entiendas qué es un equipo

Un equipo son un número concreto de personas que poseen competencias complementarias y que se esfuerzan por conseguir un objetivo común del cual se sienten fuertemente responsables.


Si eres tú el que está encargado de la gestión asegúrate de que cuando pides a tus colaboradores que trabajen en grupo todos aceptan las siguientes premisas para el buen funcionamiento de un equipo:

  1. Todos queremos estar en el equipo
  2. Todos aportamos ideas valiosas y valoramos las de los demás
  3. Todos sabemos el objetivo que hay que conseguir
  4. Conseguir el objetivo depende de todos por igual
  5. Todos sabemos qué tenemos que hacer para conseguir el objetivo

diciembre 09, 2013

Pequeñas recetas para emprendedores


¡Somos diferentes!



Ser emprendedor y encontrarse de repente con una empresa que crece es lo que todo emprendedor querría pero un día te das cuenta de que ya no se trata sólo de hacer lo que te gusta, que normalmente es el tema central del negocio, sino que ha crecido el número de personas que integran la empresa y que te tienes que ocupar también de ellos.  

Así empiezan a convivir personas con diferentes estilos de comportamiento, de formas de procesar la información, de sistema de representación, de cultura, de formación…y es frecuente oír al emprendedor decir “no entiendo por qué no lo ha hecho si yo se lo he dicho”.

Y es que pensamos que los demás son como nosotros y la verdad es que no es así.

noviembre 22, 2013

Mi reducto de filosofía newyorkina en Madrid


Mantente positivamente conectado




Hoy he vivido mi primer speed meeting que no es ni un encuentro en el que hay sustancias ilegales, ni un encuentro para ligar, en el caso de que a alguien le suene, eso es speed dating. El speed meeting o speed business meeting es un encuentro entre profesionales con un formato que permite acelerar los contactos de negocios.




octubre 13, 2013

Se me olvidó ser feliz



El título de mi último taller ha sido “Se me olvidó ser feliz”. Algunos de los participantes me dijeron que habían venido porque les pareció interesante el título, otros porque ya han asistido a talleres previos y les gusta pasar unas horas planteándose algunas cuestiones que en el día día no podemos tener en cuenta, es decir, aprovechar ese momento para chequear su estado y pasar su ITV. Y es que la realidad es que nos preocupamos más del mantenimiento del coche, del ordenador, de la caldera…que de nuestro cerebro y que de nosotros mismos.

abril 01, 2013

Algunos secretos para conseguir eso que quieres




He estado varios años escribiéndolo en mi lista de “cosas que quiero hacer” y estos días se ha hecho realidad. Estoy haciendo surf, primer curso, primara tabla, primera ola, primera vez. Hoy me duelen partes de mi cuerpo que no sabía que tenía pero, por fin, ¡he conseguido ponerme de pie en la tabla hasta el final de la ola!

Sin embargo, para esos segundos de gloria, he tenido que remar y remar hasta llegar a las olas, y a pesar de que los brazos me dolieran he seguido, mientras aguantaba el equilibrio con los abdominales y chocando a la vez con las olas que llegaban y que ya habían roto. Además me he ido al agua más de una vez y cuanto más cansada estaba más me costaba volver a subir a la tabla.

Como en la vida, las cosas muchas veces requieren esfuerzo. Muchos nos marcamos objetivos, seguro que tú también lo haces. Ahora necesitas saber muy bien que ese objetivo es el correcto. En surf no se cogen todas las olas que vienen, se espera a la buena o a la que está en el momento correcto. Una ola que es pequeña no hará que te muevas mucho ni que avances cogiendo velocidad. ¿Te suena? Son los objetivos que después de un tiempo van perdiendo fuerza en tu vida y no hacen que estés motivado. Luego están las olas enormes, esas que cuando las ves llegar entras en pánico, y como dice mi profesor de surf, el miedo te bloquea y entonces dejas de respirar bien y te ahogas. Las grandes metas de la vida dan miedo si tú no estás en el momento adecuado. Si te encuentras justo antes de que rompa puedes disfrutar haciendo tubos, surfeando por dentro de esta, pero si estás donde la ola ya ha roto y viene con fuerza, te queda sólo la opción de meterte dentro del agua y dejar que te pase por encima. 

Por último, está la ola perfecta. La ves llegar, su tamaño es el adecuado para saber que te llevará lejos y mantenerte emocionado con el punto justo de adrenalina que te permite seguir respirando, decides que vas a por ella, te esfuerzas por remar para cogerla y por fin llega. Cuando ocurre el resto es magia. Te dejas llevar por la ola, no hay esfuerzo, todo fluye y avanza para que tú te puedas ponerte de pie y a partir de ahí...sólo tienes que mantener el equilibrio y disfrutar.

Tu ola perfecta es ese momento de la vida en que sabes que estás donde tienes que estar, haciendo lo que más te gusta y todo fluye y tú te olvidas del esfuerzo o del tiempo.  Sir Ken Robinson lo llama “el elemento”.  Par algunos será parte del trabajo que hacen, para otros puede ser un hobby en el que pueden invertir horas y horas y simplemente es como entrar en una bañera de agua a la temperatura justa, te dejas caer, sin esfuerzo. Para mi es escribir, para otros bailar o surfear. Hay quien ha montado su vida entorno a su elemento, como los surfistas que estoy conociendo estos días en Bali. Pero en lo que todos los que lo han hecho coinciden es en lo siguiente:

1.     No te rindas, hay que remar mucho hasta llegar a la ola:
Ahora, llegar a la ola cansa mucho. Los brazos te empiezan a doler y todavía miras por encima de la tabla y las olas te parecen lejísimo. Sólo tienes dos opciones seguir para coger la ola perfecta o decidir volver a la zona estable de la arena. En la zona de la arena ya sabes lo que hay y si eres de los que está feliz en ella quédate. Pero si eres de los que no se conforman y quieren ser siempre más felices, tienes que saber que el camino para conseguir tu objetivo en la vida será inestable muchas veces, hará que estés cansado y que mires hacia atrás donde todo parecía que era estable, pensando muchas veces si no te habrás equivocado. Pero como  han dicho muchos grandes líderes, como Churchill: “never give up, never give up”, ¡no te rindas! Es como llegar a Bali, el viaje es agotador pero la recompensa merece la pena.

2.     Elige bien tu objetivo, elige la ola perfecta:
Ahora tienes que elegir la ola. No todas sirven. Recuerda  que un objetivo muy pequeño no hará que vayas a ninguna parte, márcate ese que sabes que te hará levantarte de la cama con energía y motivado. ¿Miedo? Claro que la ola grande da miedo pero tienes que saber que con las herramientas adecuadas puedes ir ajustando tu posición, buscar donde todavía no ha roto o pasar por debajo de ella. Decidir a veces puede resultar complicado. A veces tendrás que decidir rápidamente porque la ola se te ha echado encima y la mala decisión de pasar por encima de una ola fuerte que ha roto supone ser arrastrado por esta como si estuvieses dentro de una lavadora, además del riesgo de que te de la tabla en la cabeza. Otras veces, sin embargo, puedes tomarte tiempo para pensar cuál es la mejor opción porque hay cosas en la vida que requieren de la decisión acertada.  Sea cual sea, lo importante es que esa ola sea justa para que haga que te muevas.

3.     Mantén tu equilibrio, mira hacia delante:
Algunas personas piensan que una vez que han llegado a su meta ya está todo hecho. Ponerse de pie encima de la tabla es relativamente fácil, el problema es mantenerse después. Mientras estás en el camino para conseguir tus objetivos recuerda revisar tu plan de acción algunas veces, te ayudará a seguir focalizado en él. Los primeros días que surfeaba tenía la tendencia a mirar mis pies en el momento en que conseguía levantarme en la ola y por supuesto caía al agua algún segundo después “Siempre mira hacia delante cuando hayas cogido la ola”, me decía mi profesor. A veces miras el plan de acción y llegas a la meta, pero se te olvida preguntarte cómo estás. Hay personas que han conseguido su objetivo pero no están felices o no saben cuál es el siguiente paso o han llegado tan cansados que no pueden más. Seguir mirando hacia delante y ajustando tu posición para mantener el equilibrio es clave cuando estás encima de la tabla de surf. Has conseguido coger la ola perfecta, has conseguido levantarte, ahora debes mantenerte mirando hacia delante. Y puede que eso ocurra en tu vida y  que te caigas y tengas que volver a empezar. Recuerda: ¡no te rindas!

4. Diviértete: 
En cualquier caso, estés remando o cogiendo la ola, en la vida como el surf pásatelo bien.



Recuerda que coseguir lo que quieres requiere esfuerzo pero merece la pena:

1.     No te rindas, hay que remar mucho hasta la ola
2.     Elige bien tu objetivo, elige la ola perfecta
3.     Mantén siempre tu equilibrio mirando hacia delante
4.     ¡Diviértete!

¡Que tengas una estupenda semana!

marzo 27, 2013

Todo es relativo



Mi guía se llama Made, aquí muchos se llaman así. Tiene casta, mujer e hijo. Mientras empezamos el viaje a uno de los pueblos del centro de Bali me va contando cosas de su vida, de su familia, de su boda… Yo le pregunto si aquí está bien visto irse a vivir con el novio o la novia antes de estar casados. Creía saber la respuesta que me iba a dar, sin embargo, cuando Made me empieza a contar que hace tiempo estaba mal visto pero que hoy en día muchas parejas primero tienen el niño y después se casan quedo sorprendida. Se lo repito por si no he entendido bien y él me lo vuelve a afirmar. Cuando le pregunto el porqué ha cambiado me contesta que como lo importante es el niño,  antes de casarse se aseguran de que la mujer les podrá dar uno…y además es preferible que sea varón. En el caso de que se den cuenta de que con esa mujer no pueden tener hijos, no se casan con ella…

¿Y el amor? Pienso yo horrorizada…¿y si te has enamorado de esta persona y quieres que sea tu compañero o tu compañera durante toda la vida? ¿qué más dan los niños si por esa persona sientes el amor de “no podemos vivir el uno sin el otro”? Aparentemente las cosas son relativas. Es como estar viajando alrededor del mundo y no saber si te acercas al este o te alejas del oeste.  

Nos pasamos mucho tiempo juzgando las cosas y a las personas según nuestro propio parámetro que consideramos “el bueno” a partir de las creencias y convicciones que hemos ido adquiriendo con el tiempo pero ¿y si realmente pudiéramos considerar las cosas desde perspectivas diferentes? Piénsalo.

¿Qué es eso que te preocupa y que podrías pensar de otra forma? Piensa en el problema y ahora haz lo siguiente:

1.     Piensa en lo que te preocupa y escríbelo específicamente.
2.     Piensa que eres la otra persona que está  directamente involucrada en el problema y describe qué es lo que piensa ella del problema.
3.     Haz como si fueras una persona ajena al problema e imagínate lo que pensarías de la situación.
4.     Por último, imagínate a uno de tus cómicos preferidos hablando del problema.

A veces basta sólo salir de la zona de confort para darse cuenta de que todo es relativo.  Otras veces tienes que irte muy lejos para que la Naturaleza te lo recuerde y otras sólo te lo tienes que recordar a ti mismo.

¿Qué situación que te preocupa hoy podrías pensar de otra forma?

¡Que tengas un buen Galungan o una buena Pesaj  o Semana Santa o vacaciones o semana
en general!

Paloma

marzo 09, 2013

Sonrisas en 15 días



Uno de los recuerdos mejores que tengo de cuando vivía en Roma es ese momento del año en el que se acerca la Pascua. No es que lo viva desde el plano religioso pero tiene un significado algo mágico para mi. Y es mágico por  los huevos de Pascua.

Recuerdo que mi abuela siempre tenía en el periodo de la Semana Santa una cesta con lo que aquí llamamos monas de Pascua, eran huevos pequeños, con otras figuritas que venían envueltas en papel de aluminio con colores y que era algo complejo despegarlo del chocolate y que una vez que lo habías despegado descubrías que el chocolate era oscuro (y a mi no me gusta sin leche).

En italiana descubrí el HUEVO de PASCUA, de tamaño proporcional a lo que a mi me gusta el chocolate y que además adornan con un papel precioso, decorado y que hace que parezca aún más grande y  majestuoso ¿Sabes a cuál me refiero? Además, la visión de todos estos huevos decorados y con colores sugerentes que invaden todas las tiendas y lugares en Italia contribuyen a que el momento te parezca diferente.

Mi sorpresa fue cuando el primer año que vivía allí, un compañero de trabajo me regaló un huevo enorme y precioso de Baci, y después, un amigo especial uno de chocolate blanco, y después otro con ese papel de Ferrero unas amigas…y así, recuerdo que en un piso compartido con otras 4 personas cada uno juntábamos 4 ó 5 huevos lo que hacía que la casa se llenara de unos 20 modelos diferentes de esos seres de chocolate vestidos con sus mejores galas de todos los colores y sabores ¡y duraban casi un par de meses!

Así que me uní a esta tradición de regalar el Huevo de Pascua a las personas que quieres y que son especiales para ti porque no sólo sabes que disfrutarán del placer del chocolate sino que es una demostración de cariño que reciben con una sonrisa. Y cuando haces sonreír a alguien de verdad (no la sonrisa de mera educación que está bien pero es como el café descafeinado)  no hay nada más grande que esa sonrisa en la otra persona.

En el grupo de Facebook  #genteconsensibilidad muchas personas me han hecho sonreír a mi y a otros. Ahora no tienes que empezar a regalar huevos de Pascua si no quieres, pero sí puedes regalar sonrisas. Esta es mi propuesta:

¿Puedes contar  a cuántas personas les sacas intencionadamente una sonrisa durante las próximas dos semanas? Ya sé que te estoy pidiendo que prestes atención a un gesto que normalmente pasa desapercibido y que además te estoy pidiendo que lo apuntes como si fuera la puntación dentro de un videojuego, pero ¿sabes qué? seguro que ya te has dado cuenta de que aquello en lo que pones atención es lo que florece en tu vida.

Ahora si estás en el grupo de #genteconsensibilidad puedes compartir tus logros en el muro y al final de las dos semanas, es decir, el 22 de marzo, publicaremos quién ha sido el que más sonrisas ha conseguido provocar en los demás. Sólo tienes que escribirlo en el muro: “he hecho sonreír de verdad al señor que me atiende en la ventanilla del banco” o “he hecho sonreír de verdad a un compañero de trabajo con el que hablo poco” o “he hecho sonreír de verdad a mi pareja” o “he hecho sonreír de verdad a la dependienta que me ha atendido en la tienda”…. Recuerda que tiene que ser una sonrisa de las de verdad, no una de cortesía y educación, tienes que provocar intencionadamente  la sonrisa en la otra persona.

Lo más maravilloso es que cuanto más haces sonreír a los demás más sonríes tú.

¡Qué tengas una feliz semana llena de huevos de chocolate y sonrisas!

Paloma  

febrero 24, 2013

Gente con Sensibilidad



Ayer se volvió a oír la voz de muchas personas en las calles de las principales ciudades españolas. La realidad es que ya no podemos más. Pero creo que no podemos más ¿de qué? Cuando oigo que existe una gran decepción con la clase política, me pregunto a qué se refieren con la clase política. Porque la clase política son seres humanos como tú y como yo, son seres pluricelulares capaces de establecer conexiones neuronales. Ahora bien, estos seres humanos cuando llegan al poder tan grande a nivel político o bien empresarial se transforman. Yo creo, y esto es sólo opinión personal, que el cerebro humano no está todavía lo suficientemente evolucionado para asumir tal cantidad de poder sobre los demás, así que da igual quién esté en la clase política porque simplemente el cerebro humano, de la mayoría de las personas, no es tan maduro como para gestionarlo.   

La evolución del ser humano es lenta pero desde luego no lo vamos a conseguir si seguimos matándonos unos a otros, pensando de forma egoísta, olvidándonos de hacer el bien, cogiendo cosas que no son tuyas, sin tener en cuenta a los demás, culpando a todos de lo que te sucede, creando ambientes negativos…o sólo creyendo que existe lo  que aparece en el telediario.

Soy una fiel defensora de los pequeños gestos, escribí hace poco un artículo que se titula A un milímetro de la felicidad en el que explico cómo los pequeños gestos cotidianos cuentan y pueden marcar una gran diferencia en tu trayectoria al igual que para los que juegan al golf un milímetro más o menos al golpear la bola, marcará la diferencia en el ángulo de la trayectoria de la bola. Son pequeños gestos, ajustes, diferencias que marcarán incluso tu día a día.

Por esto, siendo consciente de que hay mucho de cierto en la situación de mierda en que estamos, quiero aportar mi granito de arena a la evolución del cerebro humano (único modo en el que creo para mejorar el mundo) y voy a hacer un intento de contrarrestar algo de la negatividad que vivimos día a día a partir de la iniciativa #genteconsensibilidad.

Gente Con Sensibilidad es una propuesta para ayudarnos unos a otros de forma sencilla. En estos momentos complicados socialmente es importante seguir manteniendo la atención en los pequeños gestos cotidianos que hacen que continúes a creer en el ser humano, por esto confío en que compartirlos es una fuente de inspiración para nuestro día a día, para darnos fuerza y para que sonriamos mientras los estamos leyendo o para que seamos nosotros los que los realicemos la próxima vez.

En  el grupo de facebook Gente Con Sensibilidad podrás compartir diariamente:

- gestos sensibles y sencillos que has realizado hacia alguien
- gestos de sensibilidad que has recibido de alguien
- gesto especial que has podido percibir de alguien hacia otra persona

Lo sé, quizá estés pensando que no es mucho, pero confío en que mientras estamos viendo una matanza en el telediario alguien del grupo #genteconsensibilidad esté mandado un post al muro dando las gracias porque cuando subía las escaleras con las bolsas de la compra un vecino le ha ayudado. O quizá cuando estés demasiado decepcionado y triste, alguien estará escribiendo en el muro de #genteconsensibilidad que el camarero de la cafetería le ha dicho “qué tengas un buen día” mientras le regalaba una enorme sonrisa y que eso le ha servido para volver a sonreír a él también.  Porque leer los post no sólo te inspirará sino que para escribirlos tú empezarás a ser más consciente de lo bueno que ocurre a tu alrededor.

Recuerda que son estos pequeños gestos los que nos impulsan para seguir en nuestro día a día y conseguir cambios en el mundo ¡prestémosles atención y compartámoslos!


Paloma

febrero 16, 2013

La mala educación



He crecido escuchando a mi madre que me decía “nunca pierdas la educación”. La educación abarcaba todo en mi casa familiar. Desde la sonrisa a las personas que te obligaban a conocer  de pequeño (y para lo  que yo tenía que hacer una esfuerzo sobrehumano, porque como ya comenté en otro artículo, creo que nací sin sonrisa social) hasta las pautas más tradicionales como la llamada de felicitación  en los nacimientos, dar las gracias, respetar a todos por igual…

Y no sólo me lo han dicho, sino que he tenido la suerte de nacer en una familia donde todo esto lo podía apreciar en el día a día. El respeto por los demás ha sido y será siempre el pilar fundamental, así como el trabajo y la responsabilidad o la lucha por el amor y hacer el bien y además divertirse. No sólo lo decían, mis padres lo demostraban en el día a día y así yo crecí pensando que era lo normal.  

Sin embargo, hace poco he asistido a una reunión en la que pude comprobar que todo esto no es lo normal. Encontré que la mala educación tiene sitio en la sociedad, ¡y más sitio del que yo pensaba! Pero lo que más me preocupa es que estas personas son las que exigen una educación exquisita para sus hijos, o personas que exigen a sus empleados y a sus equipos respeto unos con otros y ellos creen que la única responsabilidad que tienen es la de exigirlo (y de la manera más desagradable). David Sousa, experto en funcionamiento del cerebro en la educación, explicaba cómo la forma más eficaz de enseñar algo a alguien es por imitación. En el aprendizaje va a tener siempre más peso lo que hagas que lo que digas que tienen que hacer. Y esto funciona igual hacia los hijos, hacia los empleados o colaboradores, en la familia, en la política…si quieres que alguien aprenda a ser o a comportarse de una determinada forma ¡empieza por ser tú su modelo!


Por desgracia, estas personas impertinentes y mal educadas te la vas a seguir encontrando. Y por eso te recuerdo lo que decía Will Smith en una de sus películas: “si tienes un sueño tienes que protegerlo”. Si tu sueño, como el mío, es ser feliz (o algo parecido) tienes que protegerte. Porque la mala educación, la impertinencia, el egoísmo…los vas a afrontar y llegarán disfrazados de seres humanos en tu más rutinaria cotidianeidad. Durante mucho tiempo he justificado a las personas que lo hacían pensando que no eran conscientes. Creo que hoy, después de haber vivido lo suficiente, no lo justifico más y considero que cada uno es responsable de su comportamiento. A mi también me hubiera salido fácilmente de forma instintiva responder mal a las impertinencias recibidas hace poco en la reunión, pero no lo hice por respeto a los demás que estaban allí; a mi también me hubiera gustado echar la culpa de mi timidez a factores externos pero he sido responsable y he invertido muchas horas de mi vida en formarme y crecer personalmente; a mi también  me hubiera sido más cómodo no pensar en cómo sacar una sonrisa a las personas con la que me encuentro y aunque a veces es difícil porque se me olvida poner la atención fuera de mi, lo intento y como dice Richard Bandler al final del día me pregunto “¿a cuántas personas he hecho felices hoy?”. Todo esto se llama responsabilidad, que como explica mi maestro Claudio Belotti, “respons-abilidad” es la “habilidad de responder”.

Ahora más que nunca, porque estoy en ese momento mágico de la vida en que eres lo suficientemente adulto para agradecer al universo todo lo que te ha ofrecido y te sigue ofreciendo, mantengo la educación y la serenidad aunque  esté delante de la persona más impertinente del mundo. Además, con años de formación en técnicas de  Programación Neurolingüística he aprendido que, como decía Eleanor Roosevelt,  “nadie puede herirte sin tu consentimiento”.


He tardado muchos años en encontrar mi sonrisa social, he luchado mucho por conseguir el equilibrio, ese lugar personal que describe el gurú espiritual Osho en el  que cuando te preguntan “¿por qué estás feliz?”  tú no sabes qué contestar pero eres inmensamente feliz. Y aunque sigo siendo la persona sensible que se derrite ante un abrazo o el amor de alguien especial y que ama profundamente, ahora he aprendido a protegerme sobre todo de las personas tóxicas, de las impertinentes y de las mal educadas.

Recuerda: si tienes un sueño tienes que protegerlo. Mi sueño es mi felicidad por eso lo protejo, espero que tú también lo estés haciendo.

¡Que tengas una feliz semana!

Paloma