¡Somos diferentes!
Ser emprendedor y encontrarse de repente con
una empresa que crece es lo que todo emprendedor querría pero un día te das
cuenta de que ya no se trata sólo de hacer lo que te gusta, que normalmente es
el tema central del negocio, sino que ha crecido el número de personas que
integran la empresa y que te tienes que ocupar también de ellos.
Así empiezan a convivir personas con diferentes estilos de
comportamiento, de formas de procesar la información, de sistema de
representación, de cultura, de formación…y es frecuente oír al emprendedor
decir “no entiendo por qué no lo ha hecho si yo se lo he dicho”.
Y es que pensamos que los demás son como nosotros y la
verdad es que no es así.