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marzo 27, 2011

Lost in Creativity

“Siempre que se tenga un coeficiente intelectual normal, se tiene la capacidad de hacer descubrimientos creativos”, esta frase de Mark Lythgoe en entrevista con Eduardo Punset me hace pensar sobre qué es un coeficiente intelectual normal. A menudo me hablan de la normalidad como si este concepto fuera una medida universal y concreta, como si, por ejemplo, equivaliese al kilo como unidad de medida y pudiéramos decir ¿por favor, me da un cerebro  con un cuarto y mitad de normalidad? Ya sabes, lo normal.

“Lo normal” para mi en la tarde de ayer fue pasarme a ver la exposición del “Abrazo del Arte” que organiza la Fundación Síndrome de Down de Madrid y para mi sorpresa pude descubrir la creatividad, no tanto la mía, como la de los artistas con una capacidades diferentes, no sé si entran como dice Lythgoe en los del coeficiente intelectual normal, pero esta visión de mundo que presentan nos indica que el arte no entiende de discapacidades y allí se pueden ver sus interpretaciones alegres y llamativas de cuadros españoles del s. XIX y XX en un entorno armónico al que se han sumado interioristas y diseñadores famosos fuera de ámbitos en los que normalmente se mueven. Esta es la creatividad en su más pura esencia.

Por desgracia, la creatividad no envuelve nuestras vidas cuando empezamos a vivir en un mundo adulto, la creatividad la vamos perdiendo, de tal manera, que quizá por cuestiones de evolución perdamos en un futuro la parte del cerebro destinada a la creatividad, al igual que dicen que perderemos un dedo pequeño del pie porque ya no tenemos la necesidad de agarrarnos con ellos a las ramas de los árboles. Es una pena que ya no podamos dormir como los murciélagos y tengamos que invertir el resto de nuestra vida en pagar una hipoteca y en financiar el colchón de viscoelástica último modelo, en vez de subirnos al primer chopo libre.

Einstein decía que hay que seguir pensando como un niño. El otro día oí decir a uno que hablaba con otro de su mismo tamaño pequeño: “pues entonces yo me bebo el sol y así tengo siempre agua caliente”. Esta es una de las mejores frases que yo he oído y dentro de ella se encuentran muchos conceptos interiorizados por este niño. Cuando conseguimos, como adultos, “bebernos el sol para tener agua caliente” es el momento en que florece de nuevo tu imaginación, es el momento en que estás receptivo para absorber todo lo que te llega del exterior y dejar que esos estímulos que crees que son irrelevantes inunden tu mundo.

La entrevista de Lythgoe abre con la cita “Las personas que dejan entrar estímulos irrelevantes en su mundo interior son las más imaginativas”. Los artistas de la exposición “Abrazo del arte” desde luego que permiten la entrada, los niños pequeños, desde luego que reciben estos estímulos de forma natural. Entonces…¿qué está pasando con los que según la sociedad tenemos un “coeficiente intelectual normal” con la capacidad creativa y…nos parece absurdo “bebemos el sol para tener agua caliente”?